jueves, 31 de julio de 2008

Mi perfección
Saliste dentro de la tormenta, dentro de aquel terrorífico ambiente que nublaba toda la casa. En el patio se escuchaba ruidos, sonidos que me hacían temblar. Mi respiración se incrementaba cada vez más, ¡no sabía qué hacer!, el inmenso cuarto donde me escondía se hacía cada vez más pequeño. Drako, mi perro, ladraba desesperadamente, la oscuridad se hizo presente, todo se pintaba de espanto.
Pero estabas tú, no sé tu nombre, ni de donde vienes, ni por donde entraste, sólo sé que me encantabas, con tu corte de cabello extravagante color negro, cara fina, piel morena uniforme, como de un metro y 75 centímetros y por tu contextura calculo que pesabas unos 60 kilos y tenías 18 años.
Me abrasaste y me dijiste que te gustaba y aunque compartía el mismo sentimiento no entendía, cómo dentro de tanto suburbio podías decirme eso, pero este mundo es así, nunca se sabe cuando se es tarde. Dentro de tanta confusión en el ambiente es mejor decir lo que se siente y no callárselo.
Es extraño que una persona como tú me llamara tanto la atención, hoy a mis 21 años de edad pensaba que no me gustaba nadie menor que yo, pero no fue así, tú simplemente eras la persona indicada para mí.
Aquel clima de pánico de repente cambió a un día esplendoroso, el sol me pegaba en los ojos y no me dejaba ver aquella cara tan linda que tenías, prefería tenerlos cerrado, así por lo menos observaba aquella sonrisa que me daba aliento, todo era tan bello que prefería no mirar la realidad, realidad que atropellaba las horas del amanecer.
Ya no escuchaba tu voz, pasaron apenas unos dos minutos y ya te extrañaba tanto como si fuese una vida entera, no quería abrir los ojos, pero tenía que hacerlos, tenía que enfrentar la vida, la realidad. Te me habías ido, no pude preguntarte cómo te llamabas o donde vivías.
El sudor corría por mi frente y las lagrimas no se hicieron esperar, al abrir mis ojos solo vi el techo de mi cuarto y las sábanas que me arropaban, fue desde entonces que comprendí que mi persona perfecta no existía, solo era un juego de mi imaginación.
Y aunque no sé tu nombre, para mi eres simplemente el niño de mis sueños. Te amo.